100% arábica no es una garantía de calidad, sino la indicación de una especie. Te contamos qué significa realmente y qué otras variables definen un buen café.
Lo vemos constantemente en bolsas, cafeterías y etiquetas: 100% arábica.
La expresión suena casi como una garantía de calidad. Pero, en realidad, dice algo mucho más concreto: que el café procede exclusivamente de plantas de la especie Coffea arabica.
Y eso es importante. Aunque no cuenta toda la historia.
Arábica es una especie, no una categoría de calidad
Dentro del género Coffea existen numerosas especies, pero dos concentran gran parte del cultivo comercial: Coffea arabica y Coffea canephora, conocida habitualmente como robusta.
Por tanto, cuando una bolsa indica 100% arábica, significa que no se ha mezclado con café de la especie Coffea canephora. No significa necesariamente que proceda de un único país, una única finca o una única variedad: un café 100% arábica puede ser también un blend formado por distintos orígenes o variedades de arábica.
Y, sobre todo, ser arábica no convierte automáticamente un café en un buen café.
La calidad final depende de muchas otras variables: la variedad cultivada, las condiciones de la finca, la maduración del fruto, la recolección, el procesamiento, la conservación del café verde, el tueste y, finalmente, la preparación. La investigación sobre calidad sensorial muestra precisamente que factores ambientales y de manejo pueden modificar de forma relevante el resultado en taza.
Entonces, ¿por qué se destaca tanto?
Porque arábica y robusta presentan diferencias reales.
En términos generales, los cafés arábica permiten encontrar perfiles sensoriales muy diversos y pueden mostrar acidez, dulzor, aromas florales, frutales, especiados o de chocolate, dependiendo del café concreto.
Coffea canephora suele presentar mayor contenido de cafeína que Coffea arabica y puede aportar más cuerpo, intensidad y amargor. Estudios comparativos han observado diferencias químicas y sensoriales entre ambas especies, aunque existe una enorme variabilidad dentro de cada una.
Eso último es importante: robusta tampoco significa necesariamente café malo. Existen canephoras de gran calidad y actualmente hay un interés creciente por explorar su diversidad y potencial sensorial. World Coffee Research señala, de hecho, que la diversidad genética de C. canephora es considerablemente mayor que la de arábica y todavía está siendo estudiada.
Lo que "100% arábica" no te cuenta
Quizá esta sea la parte más útil de la etiqueta.
Saber que un café es arábica es información. Pero para entender realmente qué tenemos delante conviene mirar un poco más allá: origen, variedades, proceso, perfil de tueste, fecha de tueste y criterio con el que se ha construido el café.
En ALGRÀ entendemos el 100% arábica precisamente así: como un punto de partida, no como el argumento definitivo.
Porque entre dos cafés que llevan exactamente esas mismas palabras en la bolsa puede haber dos tazas completamente distintas.
Y ahí empieza lo interesante.